Reencontrarnos después de la pandemia

El inicio del 2020 se disponía a ser un año de crecimiento, de compartir con otros y fortalecer los vínculos. Desconocíamos que una pandemia nos iba a limitar la posibilidad de juntarnos a comer, de sentirnos cerca y acompañarnos en momentos difíciles. Pero nos tocó y no somos los mismos después de ello.

Conservas Serrano no ha quedado al margen de esta realidad. Todos los que formamos parte de esta empresa cambiamos nuestras rutinas, nuestras prioridades y, en algún punto, también nuestra forma de ser. Ese cambio no ha implicado dejar de ser quienes somos pero hemos tenido que adaptarnos a una forma de vivir diferente, como todos lo hemos hecho.

Fue muy duro estar lejos de nuestros seres queridos, no poder verlos ni disfrutar de algo tan simple como un abrazo. Las comidas y lo que se genera a su alrededor, la preparación de las recetas, la paciencia que lleva esperar que cada ingrediente llegue a su punto de cocción ideal y lo que sucede en ese proceso. Cocinar sin la familia completa para poder compartir mientras los aromas comienzan a aflorar hizo ardua la tarea.

No hay dudas: las pantallas no reemplazan los vínculos y las cercanías, pero es cierto que fueron un paliativo para acompañarnos en la distancia. Lo que hemos vivido no será posible de olvidar.

La nueva normalidad y el desafío de cuidarnos entre todos

La vida nos sigue poniendo a prueba. La llamada “nueva normalidad” nos incita a seguir en alerta pero con la alegría de poder vernos realmente. Hemos tomado mucha más conciencia de lo que sucede a nuestro alrededor. Pensamos en ello a diario y avanzamos hacia nuevas etapas de desconfinamiento con mayores libertades pero sabiendo que nada volverá a ser igual.

Pandemia en familia

Las crisis nos proponen nuevas oportunidades. Después de mucho esfuerzo, aquí estamos, haciéndole frente a la situación y saliendo adelante. Hemos oido hasta el hartazgo hablar de distancia social pero ello hizo que hoy, casi automáticamente, nos separemos en 1,5 metros a cada paso que damos.

La mascarilla también es nuestra nueva amiga. Jamás creímos necesario salir con un tapabocas a la calle en todo momento y, por estos días, ya lo hemos asumido como algo relativamente normal. Estamos mucho más atentos, nos cuidamos más y limpiamos nuestras manos a cada rato.

La novedad de volver a vernos significó una alegría completa. Después de meses que se hicieron muy largos, podemos reunirnos y compartir con familiares, amigos y parejas. Fue muy complejo llegar hasta aquí por lo que hay que festejarlo y qué mejor que hacerlo con una rica comida esta vez sí, todos juntos. Ahora que se puede, hay que aprovechar.

Compartir una cena, valorar a quienes tenemos al lado, disfrutar juntos. El Covid-19 nos cambió la perspectiva en numerosos aspectos pero también nos permitió poner en valor lo simple y cálido de un abrazo, una caricia y un beso.

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